El proyecto Río-Rúa: Restauración e integración del ecosistema fluvial del río Sequillo a su paso por el Conjunto Histórico de Medina de Rioseco llega a su fin tras más de tres años de trabajo técnico, científico y participativo que han permitido transformar profundamente la relación de la ciudad con su río.
Impulsado por el Ayuntamiento de Medina de Rioseco junto a la Universidad de Valladolid, CESEFOR y AEICE, Clúster de Hábitat Eficiente, el proyecto ha contado con la financiación de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través de los fondos europeos Next Generation. La financiación concedida ha ascendido a 1.391.547,76 euros, alcanzando una inversión total ejecutada de 1.464.787,12 euros. Fue el único proyecto aprobado en Castilla y León
Desde su presentación pública el 23 de enero de 2023, Río-Rúa ha trabajado con un objetivo claro: recuperar el valor ambiental del río Sequillo, mejorar su comportamiento hidráulico frente a episodios de crecida y generar un nuevo espacio de calidad para la ciudadanía, integrando naturaleza y patrimonio histórico.
Uno de los pilares fundamentales del proyecto ha sido la planificación estratégica a medio y largo plazo. En este marco se ha redactado el Plan de Renaturalización Urbana, Fluvial y de Protección frente al Riesgo de Inundaciones (PRUPFRI 2024-2032), un documento que define la hoja de ruta para consolidar un sistema de infraestructura verde capaz de mejorar la resiliencia climática del municipio. Además, se ha elaborado un Plan de Gestión del Riesgo Residual de Inundación que establece medidas concretas de prevención y respuesta ante posibles episodios extremos.
Pero Río-Rúa no ha sido únicamente una intervención física sobre el cauce. El proyecto ha apostado decididamente por la participación ciudadana como herramienta de construcción colectiva. Cerca de un centenar de personas han formado parte del proceso participativo a través de talleres vecinales, jornadas con estudiantes, actividades de voluntariado ambiental y sesiones técnicas con distintos sectores sociales. El Barrio Ajújar, los centros educativos y el IES Campos y Torozos han sido protagonistas en la reflexión y aprendizaje sobre soluciones basadas en la naturaleza y gestión del riesgo de inundaciones. También se desarrollaron encuestas específicas dirigidas tanto a la ciudadanía como al alumnado, con el fin de integrar su percepción en el diseño final de las actuaciones.
A ello se sumó la aportación de un Consejo Asesor Externo, integrado por profesionales de amplia trayectoria, que ha aportado rigor técnico y visión estratégica durante todo el proceso.
En el plano físico y ambiental, la intervención ha permitido recuperar el antiguo brazo del río Sequillo y la histórica isla situada entre el desagüe del Canal de Castilla y el propio río. Hoy este espacio se ha transformado en una zona de esparcimiento accesible mediante una nueva pasarela peatonal. La isla ha sido diseñada como espacio inundable controlado, permitiendo que el río recupere parte de su dinámica natural en momentos de crecida y mejorando así su comportamiento hidráulico.
La renaturalización del cauce ha incluido la restauración del bosque de ribera, la eliminación de especies invasoras y la reutilización de elementos existentes para favorecer una integración respetuosa con el entorno histórico. Se ha creado además una nueva senda peatonal con zonas de descanso y accesos al río que permite a vecinos y visitantes redescubrir este tramo fluvial desde una perspectiva ambiental y paisajística renovada.
Las actuaciones de mejora frente al riesgo de inundaciones han sido especialmente relevantes. Se han llevado a cabo modificaciones topográficas, cunetas y zanjas drenantes, caces de evacuación, estabilización de parcelas y adecuaciones en puntos estratégicos como el entorno del puente del Ajújar. También se han limpiado y sellado infraestructuras de saneamiento, retirado árboles secos y residuos que obstaculizaban el cauce, y ejecutado técnicas de bioingeniería como el estaquillado sobre carrizo para reforzar la estabilidad natural de las márgenes.
El proyecto ha incorporado asimismo una dimensión innovadora y tecnológica. Se ha realizado un inventario completo del arbolado y de la biodiversidad urbana, información que podrá consultarse a través de una aplicación específica creada para facilitar el acceso público a estos datos. Además, se han instalado sensores para analizar el flujo de savia, las variaciones estacionales del arbolado, su estabilidad frente al viento y diversos indicadores ambientales como el Índice de Calidad de Ribera (QBR) y el Índice Biológico de Calidad de las Aguas (IBMWP).
En paralelo, se ha desarrollado una identidad visual propia, una página web específica y una estrategia de comunicación en redes sociales que ha permitido informar de forma continua sobre los avances del proyecto. La experiencia de Río-Rúa ha despertado interés más allá del ámbito local, siendo presentada en el Congreso Nacional del Medio Ambiente (CONAMA 2024) y en el Congreso Agua, Arte y Vida del Canal de Castilla (2025).
Con la finalización del proyecto el 28 de febrero de 2026, Medina de Rioseco consolida un modelo de intervención urbana que combina restauración ambiental, seguridad hidráulica y puesta en valor del patrimonio histórico. Río-Rúa ha conseguido mejorar el comportamiento del río Sequillo frente a crecidas, incrementar la biodiversidad y generar un nuevo espacio público para el disfrute ciudadano.
El resultado es un río más vivo, más integrado y más preparado para afrontar los retos climáticos del futuro, reforzando la identidad de Medina de Rioseco como ciudad comprometida con la sostenibilidad y la innovación ambiental.